TOPONIMIA: (Del gr. topos, lugar, ónoma, nombre.)
Estudio de los nombres de lugar en su origen y significación.

 F. FONCK EL PRIMERO EN REALIZAR UNA EXPEDICIÓN DE CARÁCTER CIENTÍFICO A SAN CARLOS DE BARILOCHE.

FONCK (Lago ubicado cerca del límite con la Repíiblica de Chile vinculado por un curso hidrográfica con el lago Hess, lat. 41 19' S.; long 71 47' O.)

FONCK (Cerro de 1631 mts. de altura sobre el nivel del mar al S. del extremo 0. del lago homónimo, lat. 41 19 S.; long. 7l 5O O.) .Sobre el curso Hidrográfico que vincula el L. Fonck con el L.Hess.

El lago Fonck fue descubierto por el ayudante C. G. Lehmann, el 11 de marzo de 1898, cuando integraba la 7a. Subcomisión de límites. En esa oportunidad lo llamó lago IV, siguiendo el orden numérico con que designaba los lagos que ¡ba descubriendo.

De regreso ya en Buenos Aires, Lehmann presentó varios informes sobre sus trabajos en campaña. Los dos últimos llevan fecha 2 de septiembre y 31 de octubre de1898. En el segundo dice: "Entre este cerro (el Volcánico) y el lago Hess; encajonado entre cerros que al lado S. 0. deben ser bastante abruptos, hay otro llamado Fonck según el apellido de otro explorador chileno. Este lago que no he podido alcanzar a ver en su totalidad... ".

La fecha de designación la deducimos entre el regreso de Bariloche y la fecha de los dos informes, mientras la subcomisión ordenaba el material en Bs. As. Lehmann no dice quien impuso el nombre, pero el Ing. Frey nos informó que el lago Fonck fue bautizado por el perito Moreno.

El Dr. Francisco Fonck fue quien realizó la primera exploración con carácter científico al Nahuel Huapí. En 1855 Gómez y Geisse, guiados por el anciano indígena Olavarría habían avistado un lago que juzgaron el Nahuel Huapi. Los colonos de Llanquihue y D. Vicente Perez Rosales estaban preocupados en la busca de un paso cordillerano hacia las regiones del este. En 1856, el gobierno chileno encomendó a Fonck la exploración científica del paso y el lago Nahuel Huapi. Lo acompañaron, el colono e ingeniero alemán Fernando Hess y ocho hombres, más de los cuales tres ya habían participado de la expedición del año anterior. El anciano Olavarría era también de la partida, pero enfermó en el lago LLanquihue y tuvo que quedar en Chile salieron de Puerto Montt el 30 de enero de 1856. Embarcan en Puerto Varas en dos chalupas con las cuales navegan el lago Llanquihue. El lago Todos los Santos lo navegan en la chalupa, previamente reparada, que había construído el infortunado Benjamín Muñoz Gamero en su exploración de 1849.

Remontan el río Peulla, el que tienen que vadear repetidas veces y siguiendo las huellas de la expedición anterior, por la cuesta de los Raulíes hasta su último campamento, en la laguna de los Cauquenes. Escalan un cerro al E. de la mencionada lagunita, que bautizan 12 de febrero y confirman desde su cumbre que la expedición Gomez-Geisse había acertado en su conjetura de que el lago divisado era el Nahuel Huapi.

El 15 de febrero siguen hacia el N., dejando el Cerro de la Esperanza al 0. y siguiendo el curso del arroyito que sale de la laguna Huanaco (actual Los Clavos.). Al llegar a la orilla del lago Nahuel Huapi, hallan restos de antiguas piraguas. Urgidos por la escasa cantidad de víveres de que disponían, construyen con toda premura una canoa ahuecando un tronco caído de alerce, en un puerto natural que bautizaron Pto. Blest. El 18 de febrero se embarcan en la frágil embarcación. Fonck, Hess, Juan Currieco, más conocido como Pichi Juan, famoso talador de bosques y Pedro María Uribe. Navegando siempre cerca de la costa por el peligro de tumbarse, llegan a una punta que llamaron San Pedro en obsequio del piloto Pedro María Uríbe y que recorren en parte a pie. Divisan una ¡sla grande en el centro del lago a la que bautizaron como "Isla de Fray Menéndez" (Actual isla Victoria). Cuando estaban por regresar, un temporal los retiene. Con angustia ven pasar los días. Disminuían las escasas provisiones y no había como reponerlas. Antes de regresar dejan clavada en la playa una banderita chilena, como símbolo de la posesión de Chile y recuerdo del avance. No sin peligro de zozobrar, llegan junto a los otros compañeros, que alarmados por el retraso, habían comenzado a construir un bote para buscarlos. Regresan por el camino conocido y el 29 de febrero arriban a Pto. Montt.

La península alcanzada Por Fonck bien pudo ser la península Llao Llao y no la de San Pedro. Basamos esta suposición en el siguiente texto del mismo Fonck. "Habiendo atravesado el ancho Geisse, guiados por el anciano indígena Olavarría habían avistado un lago que juzgaron el Nahuel Huapi. Los colonos de Llanquihue y D. Vicente Perez Rosales estaban preocupados en la busca de un paso cordillerano hacia las regiones del este. En 1856, el gobierno chileno encomendó a Fonck la exploración científica del paso y el lago Nahuel Huapi. Lo acompañaron, el colono e ingeniero alemán Fernando Hess y ocho hombres, más de los cuales tres ya habían participado de la expedición del año anterior. El anciano Olavarría era también de la partida, pero enfermó en el lago LLanquihue y tuvo que quedar en Chile salieron de Puerto Montt el 30 de enero de 1856. Embarcan en Puerto Varas en dos chalupas con las cuales navegan el lago Llanquihue. El lago Todos los Santos lo navegan en la chalupa, previamente reparada, que había construído el infortunado Benjamín Muñoz Gamero en su exploración de 1849.

Remontan el río Peulla, el que tienen que vadear repetidas veces y siguiendo las huellas de la expedición anterior, por la cuesta de los Raulíes hasta su último campamento, en la laguna de los Cauquenes. Escalan un cerro al E. de la mencionada lagunita, que bautizan 12 de febrero y confirman desde su cumbre que la expedición Gomez-Geisse había acertado en su conjetura de que el lago divisado era el Nahuel Huapi.

El 15 de febrero siguen hacia el N., dejando el Cerro de la Esperanza al 0. y siguiendo el curso del arroyito que sale de la laguna Huanaco (actual Los Clavos.). Al llegar a la orilla del lago Nahuel Huapi, hallan restos de antiguas piraguas. Urgidos por la escasa cantidad de víveres de que disponían, construyen con toda premura una canoa ahuecando un tronco caído de alerce, en un puerto natural que bautizaron Pto. Blest. El 18 de febrero se embarcan en la frágil embarcación. Fonck, Hess, Juan Currieco, más conocido como Pichi Juan, famoso talador de bosques y Pedro María Uribe. Navegando siempre cerca de la costa por el peligro de tumbarse, llegan a una punta que llamaron San Pedro en obsequio del piloto Pedro María Uríbe y que recorren en parte a pie. Divisan una ¡sla grande en el centro del lago a la que bautizaron como "Isla de Fray Menéndez" (Actual isla Victoria). Cuando estaban por regresar, un temporal los retiene. Con angustia ven pasar los días. Disminuían las escasas provisiones y no había como reponerlas. Antes de regresar dejan clavada en la playa una banderita chilena, como símbolo de la posesión de Chile y recuerdo del avance. No sin peligro de zozobrar, llegan junto a los otros compañeros, que alarmados por el retraso, habían comenzado a construir un bote para buscarlos. Regresan por el camino conocido y el 29 de febrero arriban a Pto. Montt.

La península alcanzada Por Fonck bien pudo ser la península Llao Llao y no la de San Pedro. Basamos esta suposición en el siguiente texto del mismo Fonck. "Habiendo atravesado el ancho Geisse, guiados por el anciano indígena Olavarría habían avistado un lago que juzgaron el Nahuel Huapi. Los colonos de Llanquihue y D. Vicente Perez Rosales estaban preocupados en la busca de un paso cordillerano hacia las regiones del este. En 1856, el gobierno chileno encomendó a Fonck la exploración científica del paso y el lago Nahuel Huapi. Lo acompañaron, el colono e ingeniero alemán Fernando Hess y ocho hombres, más de los cuales tres ya habían participado de la expedición del año anterior. El anciano Olavarría era también de la partida, pero enfermó en el lago LLanquihue y tuvo que quedar en Chile salieron de Puerto Montt el 30 de enero de 1856. Embarcan en Puerto Varas en dos chalupas con las cuales navegan el lago Llanquihue. El lago Todos los Santos lo navegan en la chalupa, previamente reparada, que había construído el infortunado Benjamín Muñoz Gamero en su exploración de 1849.

Remontan el río Peulla, el que tienen que vadear repetidas veces y siguiendo las huellas de la expedición anterior, por la cuesta de los Raulíes hasta su último campamento, en la laguna de los Cauquenes. Escalan un cerro al E. de la mencionada lagunita, que bautizan 12 de febrero y confirman desde su cumbre que la expedición Gomez-Geisse había acertado en su conjetura de que el lago divisado era el Nahuel Huapi.

El 15 de febrero siguen hacia el N., dejando el Cerro de la Esperanza al 0. y siguiendo el curso del arroyito que sale de la laguna Huanaco (actual Los Clavos.). Al llegar a la orilla del lago Nahuel Huapi, hallan restos de antiguas piraguas. Urgidos por la escasa cantidad de víveres de que disponían, construyen con toda premura una canoa ahuecando un tronco caído de alerce, en un puerto natural que bautizaron Pto. Blest. El 18 de febrero se embarcan en la frágil embarcación. Fonck, Hess, Juan Currieco, más conocido como Pichi Juan, famoso talador de bosques y Pedro María Uribe. Navegando siempre cerca de la costa por el peligro de tumbarse, llegan a una punta que llamaron San Pedro en obsequio del piloto Pedro María Uríbe y que recorren en parte a pie. Divisan una ¡sla grande en el centro del lago a la que bautizaron como "Isla de Fray Menéndez" (Actual isla Victoria). Cuando estaban por regresar, un temporal los retiene. Con angustia ven pasar los días. Disminuían las escasas provisiones y no había como reponerlas. Antes de regresar dejan clavada en la playa una banderita chilena, como símbolo de la posesión de Chile y recuerdo del avance. No sin peligro de zozobrar, llegan junto a los otros compañeros, que alarmados por el retraso, habían comenzado a construir un bote para buscarlos. Regresan por el camino conocido y el 29 de febrero arriban a Pto. Montt.

La península alcanzada Por Fonck bien pudo ser la península Llao Llao y no la de San Pedro. Basamos esta suposición en el siguiente texto del mismo Fonck. "Habiendo atravesado el ancho de la península, obtuvimos en la orilla opuesta; una espléndida vista sobre la mayor parte del lago Nahuel Huapi: vimos la cordillera al Oeste, todo el anchuroso brazo Norte con su gran isla, sus ensenadas y sus islas pequeñas y una parte del Este, solo el sur nos quedó vedados".

Más categórico que este panorama, es el mapa que acompaña la obra de Fonck sobre los viajes del P. Menéndez a Nahuel Huapi, donde involucran a la península Llao Llao dentro de la de San Pedro y señala el camino que recorriera en 1856, con Hess, cruzando la parte norte de su denominada península San Pedro, que coincidiría con la actual península Llao Llao.

El Dr. Fonck, médico, de origen alemán, brindó a su patria adoptiva, Chile, los conocimientos de su ciencia, su espíritu de investigador y su inquietud de explorador.

Nació el 11 de marzo de 1830. en Goch, pequeña ciudad del Rhin. Joven perdió a sus padres. Peter Antón Fonck y Catharina Foveaux. Estudió en los gimnacios Düsseldorf y Bonn y en las Universidades de Bonn, Berlín, Praga y Viena. Obtuvo el título de doctor en medicina en la Universidad de Berlín en 1852. Paralelamente con sus estudios de médico se interesa por las ciencias naturáles, especialmente la botánica. Atraído por la montaña recorre el Tirol, Bohemia e Italia. Sus estudios científicos y sobre todo las brillantes descripciones del barón de Humboldt, lo entusíasman con Chile, país que entonces comenzaba a llamar la atención en Europa.

Decide radicarse en la joven república. Humboldt, que como huésped del rey Federico Guillermo IV de Prusia, estaba redactando en Postdam su "Cosmos", le da una expresiva carta de recomendación para su amigo H. Bompland y sus amigos americanos. Llegó a Chile con su esposa en 1854. Revalida su título en la Universidad de Santiago, presentando una memoria sobre "El espéculo del ojo y el tracoma" que fuera publicada en los Anales de la universidad santiaguina. A fines de 1854, D. Vicente Pérez Rosales lo lleva como médico a la colonia por él fundada, a orillas del Lago Llanquihue. Catorce años residiría en Pto. Montt, atendiendo a los colonos con abnegación y sacrificio, alternando el bisturí con el machete a través de bosques y pantános, por pesimos caminos, cuando los había, o navegando el lago.

Sin descuidar sus enfermos, cultiva el estudio de las ciencias naturales, que en un marco virgen le abre grandes posibilidades. Estudia las aguas minerales de Petrohu-Reloncaví y Comau envía colecciones de plantas al Museo NacionaI, por intermedio de su amigo el Dr. R. A. Philippi. Su inquietud exploradora lo llevó a efectuar dos viajes. El primero; el ya narrado a Nahuel Huapi en 1856, en compañía de su compatriota Hess. En recompensa el gobierno chileno, otorgó por intermedio del ministro D. Antonio Varas, una gratificación de seis onzas de oro a cada uno de ellos.

Al año siguiente acompañó como médico y naturalista la expedición del capitán chileno Francisco Hudson, que embarcada en el bergantín de guerra "Janequeo", tenía por fin aclarar si existía un canal que comunicara el GoIfo de Penas, sin atravesar el Istmo de Ofqui.

Durante el viaje, Fonck estudió el fenómeno de los bosques anegados y reunió importantes colecciones sobre todo botánicas,que remitió al Museo Nacional.

En 1869 deja con verdadero sentimiento su querida colonia y parte para Europa para atender la educación de sus hijos ya crecidos.

Deja en su lugar a un compatrita y amigo, el Dr. Carlos Martín. Pasa dos años en Berlín, donde ejerce el cargo de vicecónsul de la Rca. de Chile, publica folletos y artículos y da conferencias sobre Chile. Deja a su familia en Dresden, Alemania, para completar su educación y regresa a Chile en 1872. Se establece en Valparaíso, donde se dedica casi exclusivamente a su profesión. En 1882 es elegido como diputado suplente por Llanquihue, al Congreso Nacional. Fonck se siente cansado. Ha llegado el momento de cosechar lo sembrado, de sistematizar los abundantes materiales recogidos durante su larga carrera de profesional y científico.

En 1887 se retira a Quilpué, villa próxima a Viña del Mar.

En este apacible retiro, comparte la actividad profesional que desempeñó con entusiasmo y dedicación hasta avanzada edad y la actividad científica y literaria. Los últimos años transcurrieron mansamente entre el cariño de sus compatriotas y de su numerosa familia.

En 1889 visitó su antigua patria de Llanquihue, donde fue muy festejardo. Murió el 21 de octubre de 1912.

Fonck es autor de una abundante bibliografía, en castellano y alemán, en libros periódicos y revistas. Sus títulos alcazan 72 y versan sobre geografía, minerología, etnología, botánica, geología, arqueología, aunque todas referidas a la zona sur de Chile. La obra más enjundiosa y conocida es la que versa sobre los viajes de Fray Francisco Menéndez.

En 1883 cayeron en sus manos los manuscritos de los diarios de viaje del P. Menéndez a la cordillera. Si bien algunos estaban publicados en el "Anuario Hidrográfico" de la Marina de Chile, decidió publicarlos con comentarios actualizados.

En 1893 publicó un pequeño tomo preliminar sobre la orografía de la región austral, como introducción a los diarios. En 1896 publicó el primer tomo. "Viaje de Fray Francisco Menéndez a la Cordillera", con los dos primeros viajes a las cordilleras al este de Chiloé y en 1900 dio remate a su obra publicando el tomo segundo, "Viajes de Fray Francisco Menéndez a Nahuel Huapi", con los cuatro últimos viajes del andariego fraile. Fonck no se limitó a honrar al ilustre misionero publicando sus diarios sino que hizo una verdadera obra propia. Sus comentarios son un verdadero compendio por la profusión de datos que aportan sobre la geografía física, biología, etnografía e historia, no solo de las zonas mencionadas, sino de todo el Sur de Chile y de la Patagonia.

En su segundo tomo también desarrolla sus puntos de vista sobre el origen de la leyenda de los Césares, que la hace derivar de la leyenda medioeval europea del Santo Grial y a sus ideas sobre la orografía de la cordillera y sobre la solución que él consideraba, más equitativa sobre la cuestión de límites. La consideración de que los seis viajes del fraile misionero, cruzando el terreno en litigio, realizadas antes que llegara al mismo ningún viajero venido desde el Atlántico, dio a Fonck la convicción de que este sólo hecho debía inclinado la balanza a favor de su patria adoptiva.

La prensa de Chile tributó numerosos elogios a esta obra. "El Mercurio" le dedicó una serie extensa de artículos. Autores y sociedades geográficas de Alemania la recibieron favorablemente. Sin embargo la circulación del libro fue limitada y el autor tuvo que regalar casi toda la edición.

Defendió con calor la causa de Chile en su disputa fronteriza con la Argentina, por medio de artículos y comunicaciones semioficiales y privadas. Hasta escribió un libro, "Examen crítico de la obra del señor períto argentino don Francisco P. Moreno".

Fonck perteneció a la Universidad de Chile como miembro corresponsal de la Facultad de Ciencias Físicas, fue miembro honorario de la Sociedad Científica Alemana de Santiago, de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y socio correspondiente de la Sociedad de Aclimatación y de la Sociedad Clínica de Valparaíso.

 

 

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LA GUIA MAS COMPLETA DE LA CIUDAD DE SAN CARLOS DE BARILOCHE, CLAUDIA AMPUERO DIRECTORA DE LA GUIA BARILOCHE TOTAL.COM.AR
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