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TOPONIMIA: (Del gr. topos, lugar, ónoma, nombre.)
Estudio de los nombres de lugar en su origen y significación.

CAMINO CORDILLERANO QUE USARON LOS MISIONEROS PARA UNIR CHILE CON LA MISIÓN NAHUEL HUAPI

 PEREZ ROSALES, PASO DE (Paso ubicado en el límite con la República de Chile, a 978 mts. de altura, s. el n. del mar, lat. 41' 04' S.; long. 71 49' O).

El primitivo camino cordillerano que usaron los mísioneros para unir Castro, capital de Chiloé, el establecimiento español más austral en Chile, con la misión de Nahuel Huapi, cuando no usaron el paso de Vuriloche, fue el conocido como "el camino de las Lagunas" por atravesar los lagos Llanquihue, Todos los Santos, Valle del Río Peulla, Cuesta de los Raulíes, Lagunitas Pangue y Los Clavos, desagüe de esta última, Pto. Blest y finalmente el lago Nahuel Huapi.

El P. Olívares transcribe una carta del P. Laguna, donde éste sacerdote relata las penurias que se pasaban en este cruce de la cordillera: "A 22 de enero salí para Chiloé navegando unas lagunas horribles, no sin riesgo de la vida por ser las embarcaciones de estos indios pequeñas y malas. Anduve las dos montañas a pié, porque no se puede de otra suerte, y que es el camino tan malo que no tengo ya palabras para explicarlo. También se pasa un río caudaloso que llaman Peulla, sobre piedras agudas; y quizá este es el mayor trabajo, porque se ha de vadear más de veinte veces, y en algunas partes llega a la cintura, y a mas es tan rápido, que si alguno cae en su corriente tiene gran riesgo de la vida".

El último en recorrer este camino fue el P. Francisco Menéndez en 1794.

Más de medio siglo permaneció olvidado y sin transitar, hasta tal punto que perdidas las señas precisas de su derrotero, se hacía necesario su redescubrimiento. Los intentos para reabrir esta vida cordillerana vinieron del lado chileno. Recién en 1849 un distinguido oficial de la Marina de Chile, D. Benjamín Muñoz Gamero, que al año siguiente perecería asesinado en el motín de Punta Arenas, comisionado por el gobier-

no de su patria hizo una expedición que saliendo del astillero de Mellipulli, navegando los lagos Llanquihue y Todos los Santos, remontó el valle del Peulla hasta donde detuvo el macizo del cerro Tronador.

El gobierno trasandino cuya presidencia ejercía a la sazón D. Manuel Montt estaba empeñado en ese entonces en un ambicioso plan de colonización del sur del país con colonos alemanes

A Don Vicente Pérez Rosales, nombrado Intendente, se le encomendó la misión de radicar a los colonos. Este era el hombre indicado para solucionar los mil delicados problemas de fundar una colonia y radicar tantas familias en un medio salvaje. Este distinguido hombre público y literato chileno, tuvo una vida plena de ribetes novelescos. El mismo nos ha dejado un relato autobiográfico de su andariega existencia, titulado "Recuerdos del pasado", cuya lectura verdaderamente apasiona. Niño, aún sienta plaza de soldado en Mendoza donde su familia había emigrado a raíz del desastre de Rancagua. A los 14 años, se vió embarcado en una fragata de guerra inglesa que lo abandonó en Río de Janeiro. Viajero, periodista, catador de minas, hacendado en un fundo arrendado, fabricante de licores, tendero, traficante de caballos en la cordillera, subdelegado en Curícó y pintor. En 1850, recién regresado a su patria después de un desgraciado intento de buscar oro en California, recibe del Ministro Varas la misión colonizadora mencionada.

Buscando tierras para sus colonos funda Puerto Montt el 12 de febrero de1853, en la región conocida como Melipulli.

A. D. Vicente Pérez Rosales se le adjudica erróneamente el descubrimiento del paso que hoy lleva su nombre. Su verdadero mérito y grande por cierto fue, su preocupación por reabrir esa importante vía cordillerana.

Un habitante de Pto. Montt, D. Vicente Gómez, el mismo que acompañará a Cox en su viaje de 1862, informó a D. Vicente Perez Rosales que su abuelo, un anciano indio, José Antonio Olavarría, cuando tenía 14 años había acompañado a Fray Menéndez en su último viaje a Nahuel Huapi.

El Intendente creyó que con su concurso e indicaciones se podría tal vez hallar el pasaje de la cordillera. Confió pues a Gómez la dirección de una expedición a la que se asoció un colono alemán D. Felipe Geisse, hombre activo y robusto, que fue intendente interino de Pto. Montt y un indio, famoso talador de bosques, Juan Currieco, más conocido como Pichi Juan, que había guiado y Perez Rosales en su primer viaje al N. de] Lago Llanquihue y que luego acompañara también a Fonck y a Hess en su viaje de 1856. Los expedicionarios, llevando a Olavarría como práctico, partieron de Pto. Montt el 26 de febrero de 1855.

Seguiremos el derrotero por el diario que escribieron, Gómez y Geisse. Navegaron el Llanquihue y luego el Todos los Santos en una chalupa que días antes había mandado construir Francisco Geisse. En una ensenada de este último lago hallaron "un cabrón de enorme grandor" descendiente de las cabras que dejara Muñoz Gamero años atrás. Remontan el río Peulla y alojan en una pampa a orillas de "una laguna llamada de los cauquenes".

El día 4 de febrero siguen en dirección S.E. bajando siempre a una distancia de una legua y media "encontraron otra laguna la que llamaron del Guanaco por haber visto en sus orillas un huanaco y varios rastros del mismo animal". El animal que vieron fue probablemente un huemul. Allí quedó el anciano práctico vencido por la fatiga y el esfuerzo de subir la empinada cuesta pero les indicó el camino a seguir: del cerro de la Esperanza media legua dirección E.S.E.. Vieron el Nabuel Huapi al cual bajaron. En un estero de la orilla norte en una lagunita distante cuatro cuadras del lago hallaron los pedazos de un cántaro de barro. Regresan a la laguna de los Cauquenes y la mitad de la expedición volvió para atrás y la otra mitad siguió rumbo sur y alcanzaron un río y una laguna que por la temperatura de sus aguas bautizaron "Río Frío" y "Laguna Fría". Suben a un cerro desde donde divisan el N. Huapi y como amenaza de lluvia regresan".

Francisco Fonck que conoció a varios de los expedícionarios de 1855, uno de los cuales, el indio Pichi Juan fue compañero en su viaje, duda de que hubiera llegado al lago Nahuel Huapi. "Como estos esforzados expedicionarios, aunque aseguren haber bajado al Nahuel Huapi, no se percibieron de la embarcación de Menéndez que existía allí, es probable que no hayan llegado a su orilla... Es fama que Olavarría, quien atendida su edad y estado de fuerzas había hecho prodijios de resistencia, lloró a la vuelta durante dos noches por no haber alcanzado hasta la misma Laguna de Nahuel Huapí".

Como hemos visto por el diario de Gómez y Geisse no dieron ningún nombre al paso que utilizaron que fue el de los Raulíes.

Los que bautizaron el paso, sí bien no cruzaron por él, sino por el de Raulíes, fueron Fonck y Hess en 1856.

"Otro resultado no menos importante es el haber hallado el boquete lejítimo, es decir el camino que se deberá tomar en adelante y que ni esta vez ni el año pasado se ha tomado, y según parece, tampoco en las expediciones del siglo pasado. Hemos llamado este paso el "Boquete de Pérez Rosales" acordándonos que era don Vicente Pérez Rosales, quien primero tuvo la idea feliz de sacar del olvido aquellas tierras y dió el impulso a todo lo que se hizo después".

De quien tenemos constancia recorrió en toda su extensión el paso fue Juan Steffen, en febrero de 1893, al regreso de su expedición al Paso de las Nubes. "La marcha de regreso la hicimos nuevamente a través del valle superior del río Frío y a lo largo de la ribera occidental de la Laguna Fría. Aquí, en el punto donde el profundo boquete de Paso Pérez Rosales desemboca en la ribera del lago desviamos nuestra marcha hacia el N. para ascender en camino recto hacia la divisoria de las aguas en la altura del Paso. Como no se encontraban vestigios de antiguos senderos, siguiendo la brújula tuvimos que abrirnos camino paso a paso a través de la espesura, y el 8 de febrero después de un duro trabajo con los machetes, que duró cinco horas, alcanzamos el borde superior de la subida al Paso, donde se produce la división de las aguas en una pequeña meseta. En la continuación de nuestra marcha al occidente tampoco encontramos en parte alguna signos de un antiguo paso a través de los bosques, hasta que el 9 de febrero, vimos nuestras propias señales en el camino al pié de la cuesta de los Raulíes. De esta manera, más de la mitad de la ruta internacional tan traficada actualmente, la recorrimos y abrimos por primera vez; su utilización práctica empezó a realizarse muchos años más tarde con la construcción de un camino de herradura a través de la Cuesta de los Raulíes". El paso fue arreglado para el tráfico de cabalgaduras en el año 1897 y posteriormente la Compañía Chile Argentina construyó un buen camino carretero entre la laguna Frías y el lago Esmeralda. La misma compañía había comenzado a clavar los pilotes para unir con un alambre carril Puerto Blest con Casa Pangue cuando tuvo que detener Io trabajos, al suspender sus negociaciones.

El hito fronterizo en la cumbre del paso fue colocado el 24 de abril de 1901 y el acta de erección fue firmada el 24 del mismo mes y año en Pto. Blest, suscripta por Luis A. Alvarez y Enrique Dollk.

 

 

 

 

 

 

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